lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz Año nuevo


Y sin embargo, yo les voy a pedir que sean felices. Que busquen en su interior la llama de una ilusión pequeña, pero tenaz, y la alimenten con mimo durante los 365 días que nos esperan. Que se cuiden, y cuiden a los que tienen cerca. Que sonrían a los adultos, que les hagan cosquillas a los niños. Que canten viejas coplas, alegres o nostálgicas, y bailen agarrados, que se besen mucho, todo lo que puedan, y se esmeren en cocinar platos sabrosos, barrocos, para disfrutarlos juntos en mesas vestidas con manteles blancos. Que aprovechen las mañanas de sol y las tardes de lluvia. Que se muestren orgullosos de su amor. Que lo derrochen.
La amargura nos hará débiles. La indiferencia, la desesperanza, la desunión de las víctimas, fortalece siempre a los culpables. No lo consientan. No les dejen entrar en su casa, emborronar sus paredes, secar sus macetas, acechar el sueño de sus hijos. Sean fuertes, por favor, y sean felices. Porque la felicidad es la mejor manera de resistir.

viernes, 17 de agosto de 2012

En el lugar adecuado y en el momento adecuado



Chicos, os he estado contando la historia de cómo conocí a vuestra madre. Y aunque  hay muchas cosas que aprender de esta historia, puede que ésta sea la más importante:  los grandes momentos de vuestra vida no serán necesariamente las cosas que hagáis,  también lo serán las cosas que os ocurran. No estoy diciendo que no podáis actuar para cambiar el resultado de vuestras vidas. Debéis actuar y lo haréis, pero no olvidéis que cualquier día al salir de casa, vuestra vida puede cambiar totalmente. El universo tiene un plan, chicos, y su plan esta siempre en marcha. Una mariposa mueve sus alas y empieza a llover. Da miedo pensarlo, pero a la vez es maravilloso. Todas esas piezas de la maquina en constante funcionamiento, asegurándose de que estés exactamente donde debes estar el momento que tienes que estar... En el lugar adecuado y en el momento adecuado.




Y basicamente pienso, que si eres honesto contigo mismo sobre lo que quieres en la vida, la vida te lo da...

sábado, 4 de agosto de 2012

Rivales para siempre


Dice una nadadora española que le vio de juerga en la Villa Olímpica, una de esas noches en las que debería haber estado durmiendo, concentrado, postergando el deseo de ser feliz para ganar más oros. Él ya lo advirtió, antes de comenzar a competir: “No voy a privarme de las distracciones que me ofrece la vida. No lo he hecho nunca y no lo haré ahora que estoy en los Juegos”.
Así es Ryan Lochte, uno de los mejores nadadores de todos los tiempos, pero, ante todo, un chico con las prioridades claras. Ayer, tras enterarse de que los técnicos le habían apartado del equipo de relevos de estilos por encontrarlo “cansado”, se fue de vacaciones con su cargamento de cinco trofeos. Dos oros, dos platas y un bronce que, después de tres Juegos, completan un total de 14 medallas.
No lo hizo sin despedirse de Michael Phelps. Momentos antes de la final que los midió en el 200 estilos, Lochte había caído en la cuenta de que nunca más se volverían a encontrar en una competición, porque Phelps ha resuelto retirarse. A continuación, tuvo lugar uno de esos raros episodios de la historia del deporte en la que los adversarios descubren que se necesitan, que no son nada el uno sin el otro, y que una separación implica necesariamente una crisis existencial. “No me di cuenta hasta esta tarde”, dijo Lochte, que siempre anda distraído. “Me he pasado mi carrera nadando contra él. Los estilos, las pruebas de nado libre, la espalda… Michael siempre ha estado conmigo. Será bastante raro no tenerlo ahí cerca. Nos hemos presionado mutuamente para superarnos. Todo el tiempo. Quedarme sin esa referencia será extraño. Con suerte, podré crear nuevas rivalidades con otra persona en los próximos cuatro años”.
Lochte, que hoy cumple 28 años, edad un tanto provecta para un nadador, estaba emocionado. Phelps le oyó decir esto mientras ambos comparecían ante las cámaras, en la sala de conferencias de la piscina, pero no pareció alterarse. Phelps es frío. Lochte es del sur. Es de Florida, de un pueblecito llamado Port Orange que bautizó una de sus calles con su nombre (Lochte Way). Es hijo de Steve Lochte e Iliana Aramburu, una inmigrante cubana de origen vasco. Los platos preferidos de Ryan, además de las hamburguesas, son las croquetas, la ropa vieja [plato popular canario y caribeño] y el picadillo que le prepara su abuela. “Mi familia me ha enseñado que la vida es para disfrutarla y ser feliz”, dijo antes de los Juegos. La persecución del éxito, siempre lo advirtió, no se interpondrá en su filosofía de surfero-hip-hopero.
Afrontó la competición con la intención de conquistar siete oros, un prodigio que solo habían logrado Phelps y Spitz. No lo logró. Sin embargo, se declaró contento con lo que había logrado: “Cada vez que voy a unos Juegos siento que ha llegado mi momento. Esa es la disposición que tengo. Siento que cada vez que me subo a los poyetes voy a ganar. En estos Juegos he tenido altibajos. Pero en general estoy satisfecho”. “Hacer dobles, nadar dos finales por tarde”, explicó, “especialmente cuando el campeonato ha avanzado, es muy duro. Te absorbe el 200% de tu cuerpo. Para eso me he entrenado en los últimos cuatro años. Pero a algunas veces ganas y otras no”.
“Sí, quería ganar siete oros”, admitió. “Pero no pudo ser. Tendré que vivir con eso. Tendré que seguir adelante y aprender de esto. Y no cometer los mismos errores en los próximos cuatro años porque definitivamente volveré a entrenarme para prepararme para Rio de Janeiro”. Y prosiguió: “Aunque, definitivamente, a partir de ahora me entrenaré de otra manera. Todas esas sesiones de grandes volúmenes que me he metido en el cuerpo no serán posibles. Me estoy haciendo viejo. Creo que es hora de cambiar mis entrenamientos y tomarme un tiempo para descansar”.
Phelps lo miró y le dijo, sonriente: “¡Dejarás de preparar el 400 estilos, supongo…!”. La prueba más dura de la natación, la que coronó a Lochte como campeón olímpico en Londres, exige entrenamientos exhaustivos como ninguna otra. “Michael me ha ayudado mucho”, continuó Lochte. “Ha sido el más duro de los nadadores con los que he competido en carreras. Hemos estado haciendo carreras juntos durante ocho años y la rivalidad que hemos creado ha sido tremenda para este deporte. Nuestra amistad, que también es una creación nuestra, es fantástica. Espero poder seguir mejorando sin él. Lo voy a echar de menos”.
“Michael”, continuó, “es uno de los mejores nadadores de todos los tiempos y yo me siento feliz de haber formado parte de su equipo y haber podido nadar contra él. Es algo que voy a conservar para el resto de mi vida”.
Phelps, que tiene 27 años, anunció junto a Lochte lo que ya venía anunciando desde hace meses. Que se retira. Que no soporta los entrenamientos. Que se acabó. Que hoy nadará el último 100 mariposa de su vida y el sábado se despedirá de todos en la última carrera de los Juegos, los 400 estilos. “Nunca más volveré a competir”, dijo, “ni en torneos de veteranos. Nunca más quiero volver a pensar en lo que pude haber hecho bien y no hice. Nunca más quiero volver a soñar con la carrera perfecta. Lo hecho, hecho está”.
DIEGO TORRES



martes, 31 de julio de 2012

A. Einstein - ¿Por qué socialismo?


El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales, y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de éstos diferentes, y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre, y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto "sociedad" significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse, y trabajar por si mismo; pero él depende tanto de la sociedad -en su existencia física, intelectual, y emocional- que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la "sociedad" la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento, y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra "sociedad".

Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido -- exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas. Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral ha hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones, y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles; en las obras de arte. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que los que se están esforzando en mejorar la suerte del hombre pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel, infligido por ellos mismos.
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Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra, que en mi opinión pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad, y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: "¿porqué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?"

sábado, 14 de julio de 2012

Feliz verano


Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.
Almudena Grandes